Se desconoce el año exacto de fundación de la primigenia Hermandad de la Inmaculada. Alcanzó gran esplendor en esta villa y un gran número de cofrades de todas las clases sociales. Especial relevancia tenía su cuerpo de camareras, formada por un grupo de devotas que cuidaban primorosamente del cuidado de la imagen de La Purísima.
En 1863 el párroco Señor Giménez promovió fuertemente la Hermandad de la Purísima con el fin de revitalizar su actividad. Sin embargo con el tiempo la Hermandad quedó desorganizada, aunque la devoción nunca disminuyó. Durante décadas la Parroquia se encargó de organizar la Novena de diciembre, así como sus camareras se encargaban del decoro de la imagen.
Será en el año 1989 cuando el párroco Don José Amador promueva la reorganización de la Hermandad de la Virgen, respondiendo el pueblo en masa. El primer Hermano Mayor fue D. Inocencio Urquiza. Desde entonces la Hermandad viene encargándose de la organización de los diferentes cultos en honor de la Purísima, así como el engrandecimiento de su salida procesional.
Por otro lado, la Cofradía del Santísimo Sacramento fue de las más antiguas e importantes de la Villa, cuya erección data de 1637. Anualmente celebraba su fiesta con gran esplendor en la Solemnidad del Corpus Christi. Jesús Sacramentado recorría las calles del pueblo cuyo itinerario llegaba hasta las Eras de Enmedio, con una custodia de plata de gran valor. Algunos años se contrataban artistas de Granada para representar autos sacramentales dentro de la Iglesia.
Con el inicio del siglo XX y el crecimiento de las Secciones de Adoración Nocturna en toda España, en el año 1905 se creó la Sección de Adoración Nocturna de Alhendín. Esta asumió progresivamente las funciones que hasta entonces desempeñaba la Hermandad Sacramental, cuya actividad quedó relegada y entró en un periodo de estancamiento.
En el año 2022 se elaboraron los nuevos estatutos de la Hermandad de la Inmaculada, en los cuales se incorporaron como titulares, junto a la Inmaculada Concepción, al Santísimo Sacramento y a San José.
La adopción del carácter sacramental no responde únicamente a una cuestión nominal, sino que obedece al propósito de fomentar la devoción a Jesucristo, verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar, así como de promover y mantener su culto y sus procesiones, en colaboración con la Sección de Adoración Nocturna de nuestro pueblo.