-Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, la Inmaculada Concebida sin pecado original. Amén.
-Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que vamos a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron, así también Vos, asistidnos en aquel trance, para que, no faltando a la fe, a la esperanza y a la caridad, seamos dignos de alcanzar la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Domingo tercero
El dolor: cuando la sangre del niño Salvador fue derramada en su circuncisión.
La alegría: cuando se le impone el nombre de Jesús.
Oh glorioso San José: la sangre preciosísima que el Redentor Niño derramó en su circuncisión os traspasó el corazón; pero el nombre de Jesús que entonces se le impuso, os confortó y llenó de alegría.
Por este dolor y este gozo alcanzadnos el vivir alejados de todo pecado, a fin de expirar gozosos, con el santísimo nombre de Jesús en el corazón y en los labios.
-Se reza Padrenuestro, Ave María y Gloria.
-Ruega por nosotros, Glorioso San José.
-Para que seamos dignos de alcanzar y gozar de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración final:
Oh Dios, que con inefable providencia, elegiste a San José como esposo de la Madre de tu Hijo, concédenos la gracia de tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.