-Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, la Inmaculada Concebida sin pecado original. Amén.
-Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que vamos a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron, así también Vos, asistidnos en aquel trance, para que, no faltando a la fe, a la esperanza y a la caridad, seamos dignos de alcanzar la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Domingo cuarto
El dolor: la profecía de Simeón, al predecir los sufrimientos de Jesús y de María.
La alegría: la predicción de la salvación y gloriosa resurrección de innumerables almas.
Oh Glorioso San José; aunque la profecía de Simeón acerca de los sufrimientos que debían pasar Jesús y María os causó dolor mortal, sin embargo os llenó también de alegría, anunciándoos al mismo tiempo la salvación y resurrección gloriosa que de ahí se seguiría para un gran número de almas.
Por este dolor y por este gozo conseguidnos ser del número de los que, por los méritos de Jesús y la intercesión de la bienaventurada Virgen María, han de resucitar gloriosamente.
-Se reza Padrenuestro, Ave María y Gloria.
-Ruega por nosotros, Glorioso San José.
-Para que seamos dignos de alcanzar y gozar de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración final:
Oh Dios, que con inefable providencia, elegiste a San José como esposo de la Madre de tu Hijo, concédenos la gracia de tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.