-Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, la Inmaculada Concebida sin pecado original. Amén.
-Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que vamos a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron, así también Vos, asistidnos en aquel trance, para que, no faltando a la fe, a la esperanza y a la caridad, seamos dignos de alcanzar la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Domingo primero
-El dolor: cuando estaba dispuesto a repudiar a su inmaculada esposa.
-La alegría: cuando el Arcángel le reveló el misterio de la Encarnación.
Patriarca San José; por el dolor que tuviste, viendo encinta a tu esposa, y por el aviso que te dio el Ángel, para que no la dejases, suplico que nos acompañes siempre. Ayúdanos en nuestras grandes o pequeñas noches oscuras del alma, cuando no entendamos los designios de Dios o no sepamos descubrir su Voluntad en los sucesos de cada día. Ayúdanos a ser humildes, a permanecer en oración, hasta de noche, en sueños, para que -fieles- alcancemos la gracia de la via eterna. Que agradezcamos al Señor cada instante de nuestra existencia, seguros de que pase lo que pase siempre hay una misión que nos espera dentro de su plan de amor y redención.
-Se reza Padrenuestro, Ave María y Gloria.
-Ruega por nosotros, Glorioso San José.
-Para que seamos dignos de alcanzar y gozar de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración final:
Oh Dios, que con inefable providencia, elegiste a San José como esposo de la Madre de tu Hijo, concédenos la gracia de tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.